Ser reconocida por la Biblioteca del Congreso Nacional como una de las mujeres científicas destacadas de 2026 no fue algo que Andrea Pinto Vergara esperara. La académica y divulgadora lo describe, en primera instancia, como una sorpresa difícil de asimilar.
“Es como ‘¿de verdad soy yo?’ Y después, cuando veo quiénes son las otras mujeres, aparece el síndrome del impostor”, comenta. Sin embargo, lejos de quedarse en esa sensación, el reconocimiento se transforma en una responsabilidad: “Hay mujeres que admiro muchísimo, como Salomé Martínez, y estar al lado de ellas es un desafío enorme”.
Para Pinto Vergara, el principal obstáculo que enfrentan hoy las niñas en ciencia no es únicamente estructural o normativo, sino profundamente cultural.
“La mayor urgencia es acortar la brecha de sueño. Las niñas y los niños no sueñan lo mismo”, afirma. En ese sentido, plantea que el cambio debe comenzar desde la infancia: “Lo que somos hoy día lo soñamos cuando éramos chicas. Por eso es urgente que todos sueñen con llegar a la luna y más allá”.
Visibilizar referentes: el origen de “Matemática Mujer”
El trabajo de Andrea Pinto Vergara en divulgación surge tras finalizar su libro El viaje del uno, momento en el que comenzó a cuestionarse la ausencia de referentes femeninos en la historia de la matemática.
“Me di cuenta de que sí existen, de que son muchísimas, y que no estaba sola”, relata. Este hallazgo derivó en la creación de la iniciativa Matemática Mujer, una charla que hoy lleva a colegios para acercar estas historias a niñas y jóvenes.
El objetivo es claro: “Mostrarles que hay mujeres que se han dedicado a la matemática. Que sí se puede”.
La experiencia en terreno ha sido reveladora. Pinto Vergara recuerda el caso de una estudiante que quería estudiar ingeniería mecánica, pero enfrentaba la oposición de su familia por tratarse de “una carrera de hombres”.
“Este relato no es del siglo pasado, es lo que pasa hoy. Por eso el mensaje es empoderarlas, decirles: sí puedes”, enfatiza.
Matemáticas fuera del aula: una tarea país
Como integrante de la comisión de la Semana Nacional de la Matemática, Andrea Pinto Vergara destaca la importancia de llevar esta disciplina más allá de los espacios académicos.
“Si queremos mover a un país, tenemos que estar todos”, señala, subrayando que existe una presión social en torno al rendimiento en matemáticas, pero también una desconexión con su valor real.
En esa línea, explica que la matemática está presente en la vida cotidiana: “Desde decidir qué ropa usar según el clima, hasta los modelos que usamos inconscientemente todos los días. La matemática es parte de lo que nos hace humanos”.
Otro de los puntos que aborda es la dificultad que enfrentan muchas mujeres para validar sus propios logros en la academia.
“En algún momento nos convencieron de que no podíamos”, reflexiona, recordando siglos de invisibilización y la necesidad de que muchas científicas recurrieran a seudónimos masculinos.
Por ello, insiste en la importancia de visibilizar referentes: “Cuando tienes modelos, como pasa con figuras del deporte, puedes decir ‘yo quiero ser como esa persona’. Eso es clave”.
Actualmente, su principal meta es finalizar su tesis doctoral: “Tenemos una investigación muy potente, con datos de todo el país. Ahí hay una gran responsabilidad, porque nos permitirá entender muchas de las problemáticas actuales”.
En paralelo, proyecta continuar con la colección Matemática Mujer, una serie de libros pensados especialmente para acercar la ciencia a niñas y niños.
