Seleccionada nacional de patinaje artístico inicia su vida universitaria en la Usach

Se trata de Catalina Arévalo, quien ingresó a nuestro Plantel por el Cupo Deportista Destacado. Con una historia marcada por la perseverancia y el amor por el patín, la estudiante de primer año se prepara para dar inicio a un nuevo desafío con el objetivo de no renunciar ni a su carrera ni a su pasión por el deporte.

En l imagen aparece nuestra estudiantes seleccionada nacional de patinaje. Posa a la cámara con una polera blanca con el escudo del país en su costado izquierdo. De fondo la EAO.

Catalina Arévalo Oyarzún es seleccionada nacional de Patinaje Artístico y es una de las 33 personas que ingresaron este año a la Usach a través del cupo deportivo, una de las vías de acceso directo con las que cuenta el Plantel. Hoy comienza una nueva etapa con el desafío de compatibilizar el alto rendimiento con la vida universitaria.

Entró a estudiar Ingeniería en Ejecución en Minas y menciona que escogió esta institución por su trayectoria. “La Usach tiene prestigio, lidera en ese sentido, sobre todo en ingeniería. Tengo amigos y familiares que han estudiado acá y la verdad es que les ha ido muy bien”, destaca. 

Sus padres se conocieron bailando y la danza siempre ha estado en su familia. A los dos años empezó a practicar ballet y a los ocho conoció el patín. Su profesora de ballet daba clases de patinaje dos veces a la semana en una escuela que compartía con otras entrenadoras. Desde que ingresó, nunca ha querido irse y no se cambiaría por nada del mundo. 

“El patín era lo que yo quería, porque en el ballet no estaba tan contenta. Si bien me gustaba, había algo que me faltaba, hasta que conocí el patín. Ahí ya no me moví más", asegura. 

Trayectoria

Con un camino ya consolidado en el deporte de alto rendimiento, Catalina cuenta con una rutina de exigencia. El mayor desafío al que se enfrenta a diario es el agotamiento y la falta de sueño. En periodos precompetitivos, comenta que duerme en promedio cuatro horas por noche. Actualmente, su único día “libre” es el domingo, tiempo que destina para estudiar y resolver todo lo pendiente. 

Entrena patinaje de tres a cuatro veces a la semana, además de otros tres días de trabajo físico en el gimnasio y un día de baile caporal. Hoy, el desafío está en poder mantener esta rutina mientras inicia una carrera universitaria. 

En su carrera deportiva ha sufrido varias lesiones y procesos decisivos, típicos del deporte de alto rendimiento. Tuvo que ser operada en dos oportunidades. La primera fue a los 12 años y con un diagnóstico poco alentador: no podría volver a patinar nunca más. Requirió de ocho pernos y cuatro placas en una de sus rodillas y a pesar de la sentencia médica, Catalina volvió a ponerse sus patines dos meses después de la operación. 

La estudiante había clasificado para competir en el Campeonato Nacional por primera vez cuando le informaron que debía operarse lo antes posible. “Tenía todo comprado, pasajes, hospedaje y la inscripción, pero la operación no podía esperar. Ese fue mi primer nacional y no pude competir, tuve que ir a mirar nomás”, recuerda. 

Pese a los obstáculos, su trayectoria ha sido consistente y en la actualidad ha participado en cuatro oportunidades de la competencia nacional sin bajarse del podio ningún año y ha representado al país en dos ocasiones, volviendo a Chile con el oro el año 2018. 

Catalina recuerda que la operación de su rodilla fue uno de los momentos más difíciles que le ha tocado vivir en su carrera deportiva. Sin embargo, en cuarto medio, cuando tuvo que buscar en qué universidad estudiar, también se vio enfrentada a una realidad que no parecía muy amigable en términos de horario.

“Tengo muchos amigos en patín que entran a la universidad y tienen que retirarse. Algunos sacan su carrera y después se vuelven entrenadores, pero no siguen patinando. Eso también fue algo muy difícil”, confiesa la estudiante de primer año. 

La Universidad

Habiendo iniciado ya hace algunas semanas el año académico, Catalina se prepara para afrontar esta nueva etapa. Si bien no quiere dejar el patín ni la competencia, sabe que desde este año su prioridad es su carrera. Por eso espera poder adaptarse a sus nuevos horarios, conocer gente nueva, pasar todos sus ramos y seguir entrenando todo lo que pueda. 

“Me gustaría poder seguir patinando, compatibilizar el estudio con el patín, con el baile, con todo, pero si en algún momento tuviera que retirarme de patín o al menos bajar la intensidad, obviamente voy a tener que hacerlo. No puedo quitarle peso a la universidad, si al final es lo que va a definir mi futuro prácticamente”, afirma.

Con miras a este nuevo año, Catalina ve con buenos ojos el desafío que implica iniciar una carrera profesional de la mano de una deportiva, pero sabe que la organización es clave para esto. El miedo a no poder compatibilizar ambas áreas siempre va a estar, comenta, pero no dejará de intentarlo. 

De acuerdo con la Federación Nacional de Patín, existen solo dos instancias en el año para clasificar a la competencia nacional, por lo que la exigencia en cada torneo es muy alta y cada entrenamiento se vuelve esencial. 

“Uno se prepara tanto no necesariamente para que le vaya bien, sino que para sentir que hizo todo lo que pudo, con que lo dio todo. Si te fue mal, filo. Lo importante es quedarse con que lo hiciste todo”, asegura la patinadora.

En esa misma línea, sus proyecciones son altas pero realistas. En lo académico aspira a terminar bien su carrera y poder ejercer en Santiago, cerca de su familia, que ha sido su principal y mayor apoyo. En lo deportivo, quiere llegar hasta donde ya no pueda más. “Quiero decir que no me retiré antes por estar cansada o porque no lo intenté, quiero saber que me retiré porque ya de verdad no se podía seguir”, sostiene.

Ya en un momento más avanzado de su carrera deportiva, asegura que le gustaría ser entrenadora. Siguiendo el ejemplo de su madre, que es profesora, sabe lo importante que es enseñar bien y trabajar la frustración desde temprana edad, sobre todo en un deporte que no es tan masivo: “Es súper difícil ser deportista de un deporte poco conocido. No estoy rebajando los otros deportes, obviamente todos los deportes tienen su dificultad, todos son sacrificados y lo entiendo, pero por lo mismo todos deberían tener las mismas oportunidades”.

Categoría